Lluvia, lluvia y mas lluvia. Ayer estuvo lloviendo todo el día, desde las 5 am hasta la media noche. Si sigue diluviando de esta manera, algunas calles de Hue se inundaran porque el río ya va muy lleno. Donde estoy yo, hay una carretera que cruza el río por la parte baja de este. Pero del agua hasta la carretera, apenas hay 50 centímetros.
Cómo me dijo el hombre, que me hizo de guía para visitar las tumbas reales, el mejor mes para venir a Vietnam es el de Febrero. Pues no llueve y la temperatura media es de 25º. Ahora es invierno y aunque cuando sale el sol, los Europeos, vamos en manga corta para los Vietnamitas hace frío y van mas abrigados. Estos días de lluvia, encima de la camiseta de manga corta, llevo una camiseta de manga larga y un impermeable finito. El que compré en Sapa y que me ha salvado de estas lluvias. Es el mismo que llevaba puesto el día de la excursión a Cat Cat. Chaqueta lluvia
Como estaba lloviendo, he aprovechado para cerrar la reserva del
vuelo desde Ho Chi Minh (Saigon) a Bangkok y buscar vuelo desde Hue a Ho Chi Minh. Al final me iré en avión porque solo hay una diferencia de 12 € en cuanto al dinero y de 20 horas, a favor del avión, respecto al tiempo. Eran las 12 am cuando paraba de llover y salía tímidamente el sol. Tenía que aprovechar el momento y he alquilado una de las motos que dispone el hotel para los clientes. Por 100.000 Vnd (4€) mas gasolina, podía disponer de la moto hasta las 8 de la noche. Tiempo suficiente para ir en busca de una playa, a unos 50 kilómetros de Hue.
En google maps he mirado la ruta que debía seguir para llegar a Bin Thuan An y uno de los recepcionistas me ha indicado como salir y que cuando llegase a una fabrica grande de cerveza, debía coger la carretera que salía a mi derecha.
Una vez en marcha, lo primero que he hecho es repostar en una gasolinera que había saliendo de Hue.
En mi trayecto habían muchas escuelas pequeñas y eso hacia que me cruzase con muchísimos niños y niñas que iban o venían de los colegios. Algunos iban andando y muchos otros en bicicletas. Bastantes niños y niñas iban con el uniforme o chándal de sus colegios. Entre tantos niños y niñas había variedad de uniformes, pero todos coincidían en una cosa en mirarme cuando pasaba con la moto. Algunos de los niños y casi todas las niñas, me saludaban al pasar o cruzarme con un expresivo ''Helloooooooo'' y una sonrisa. No es muy normal ver extranjeros por estos lugares, y menos en moto. En una parada de autobús dos adolescentes querían que las llevase en moto, pero no lo he hecho por prudencia.
Llevaba bastantes kilómetros sin divisar la playa y teniendo el mar,pero sin arena, a mi derecha y me estaba meando. Tampoco, la carretera, mostraba indicios de acabarse. Y como podía estar siguiendo el contorno del mar hasta el quinto pino y aparecer en otra ciudad he decidido meterme por un pequeño camino de tierra, alejado de las casas y gente, lo cual ya es difícil, y parar ha hacer mis necesidades.
He parado al lado de una iglesia Católica, que hay muy pocas, y que el final del camino desembocaba en una casa.
Saliendo del camino, he decidido volver por la carretera que venia y coger el primer desvío, en forma de carretera, que encontrase a mi derecha. No había avanzado muchos kilómetros cuando he llegado a un desvío que giraba a la derecha y que me daba buena pinta. A ambos lados de la carretera, el terreno era arenoso, con pequeñas dunas de arena y arboles. Lo mas curioso, era que sobre la arena y camufladas, un poco, por los arboles aparecían infinidad de tumbas, familiares, con estructuras típicas de la zona. Mas que tumbas, parecían mausoleos o tumbas como las que tienen las grandes familias en el cementerio de Barcelona. Cada vez había mas arena. Arena de color blanco, muy blanco. Justo pasar a un grupo de personas locales, que estaban comiendo debajo de unos pinos y que mas que
No tenia ni idea de donde estaba pero el lugar me fascinaba. A mi alrededor solo veía arena y bosques de pinos ningún coche, ni una moto, ni bicicletas, ni turistas. La única gente que se veía eran las 5 personas y un carro tirado por un búfalo que me había cruzado unos minutos antes. Pero tampoco, la playa mostraba indicios de estar por ahí.
Hue se encuentra situada en la región central de Vietnam al sur de la DMZ. La DMZ, como sus siglas indican, es la zona desmilitarizada, creada por Vietnam en 1954 durante la guerra contra EE.UU. Esta zona, irónicamente a lo que indica su nombre fue la zona donde hubieron los mas sangrientos combates. Estaba llena de búnker y los típicos escondites que podemos ver en las películas de la guerra de Vietnam. También se plago de minas antipersona, toda la región central, de las cuales aún hay muchas que no se han detonado ni desactivado. Cada año hay personas, Vietnamitas, que mueren o pierden alguna parte del cuerpo debido a las minas que detonan al pisar. La DMZ, también sirvió para separar Vietnam del Norte (Vietcong) y Vietnam del Sur apoyada por USA.
por un búfalo. El hombre cogía arena con una pala-red y
Otra sorpresa me llevé cuando aparecieron delante de mi 6 o 7 tumbas, como las que vi en la carretera, entre los pinos. Antes, al ir en dirección a la playa, no pase por el mismo sitio. Las tumbas, mas bien mausoleos parecían las tumbas, de familias importantes, que hay en el cementerio de Barcelona pero estaban destrozadas. Parecerían saqueadas si no fuese porque algunas tenían fecha y eran bastante recientes, 1998 y 2001. Dado lo cual, seguramente, se destrozaron durante el fuerte temporal que azotó esta parte del país, unos días antes de llegar, yo, a Hue.
Una vez haber pedido perdón a los muertos, por el respeto de pisar su espacio, he estado curioseando y sacando fotos del destrozo. Continué mi trayecto hacia la moto teniendo que saltar, de nuevo, el riachuelo y así evitar traspasar una zona un poco pantanosa y de dudosa solidencia. Para volver a saltar escogí otra zona y me equivoque, porque al aterrizar sobre una zona, que parecía fiable, se me hundieron los dos pies hasta el tobillo. Tuve que hacer un poco de fuerza para sacar primero un pie y luego el otro, aparte de sacarlos empapados y llenos de arena. Cuando llegué a la moto, no me quedó mas remedio que limpiar las zapatillas de deporte con un trapo y guardar los calcetines, mojados, en una bolsa de plástico.
Una vez haber pedido perdón a los muertos, por el respeto de pisar su espacio, he estado curioseando y sacando fotos del destrozo. Continué mi trayecto hacia la moto teniendo que saltar, de nuevo, el riachuelo y así evitar traspasar una zona un poco pantanosa y de dudosa solidencia. Para volver a saltar escogí otra zona y me equivoque, porque al aterrizar sobre una zona, que parecía fiable, se me hundieron los dos pies hasta el tobillo. Tuve que hacer un poco de fuerza para sacar primero un pie y luego el otro, aparte de sacarlos empapados y llenos de arena. Cuando llegué a la moto, no me quedó mas remedio que limpiar las zapatillas de deporte con un trapo y guardar los calcetines, mojados, en una bolsa de plástico.
Debajo, tienes los links para ver los vídeos de la aventura.
De camino a Hue me he vuelto a cruzar con mas niños y niñas, en bicicleta. He encontrado otra entrada de playa y la he cogido a ver que había. Hacia un rato que me había dado cuenta, aunque un poco tarde, de como eran las entradas de las playas para bañistas. El final del camino daba a una playa donde unos cuantos chiringuitos de madera y de bambú, que apenas se aguantaban en pie tras el azote del temporal. Coloque la cámara, ligeramente fijada, al manillar de la moto. Fui tomando fotos y grabando un vídeo mientras conducía por un pequeño camino, paralelo a la playa y a los chiringuitos. De un par de chiringos escuche ''Helloo'' mientras paseaba. Tampoco me entretuve, mucho, se estaba haciendo de noche y empezaba a chispear. La noche me iba a dificultar el saber por donde volver y también coincidía con la hora punta de trafico.
A la hora a la que volvía la carretera estaba llena de motos y gente, la mayor parte chicas en bicicleta. Vistas por detrás, las chicas que iban en bicicleta parecían la misma chica. Las diferenciaba los colores de la ropa o del uniforme. Todas llevaban una larga y negra cola e incluso parecía que llevasen la misma cadencia de pedaleo.
Una buena ducha, salir a cenar, un poco de ordenador, charlar con uno de los recepcionistas y con Silvain, un cliente Suizo y muy majote del hotel y beber un par de cervezas es todo lo que he hecho hasta la hora de dormir.
